Triatlón y la cultura del esfuerzo


El triatlón y la cultura del esfuerzo van estrechamente ligados al tratarse de un deporte de resistencia que combina tres exigentes disciplinas: natación, ciclismo y carrera a pie. Esta exigencia fortalece la perseverancia, desarrolla la capacidad de superación personal, enseña a enfrentar desafíos, a comprometerse con un objetivo y a reconocer los propios límites.  

Desde siempre nos han inculcado que si te esfuerzas, conseguirás lo que te propongas, que solo depende de ti alcanzar tus metas. Y así es. La constancia, la perseverancia y el sacrificio son los medios para alcanzar cualquier meta, tanto en el deporte como en la vida. 

No existe a día de hoy otra manera de pelear por la victoria que preservar en el trabajo diario. En este aspecto, la práctica del triatlón a temprana edad forja la personalidad de quienes lo practican y los hace más fuertes frente a las adversidades que se cruzarán durante la vida en su camino.  

Sin lugar a dudas, desde las escuelas de triatlón se fomenta la cultura del esfuerzo como el valor principal, del cual se sustentan todos los demás. El valor del esfuerzo es la voluntad para alcanzar una meta, frente a las trabas y dificultades que te encuentras a lo largo de un supuesto recorrido, entrenamiento o competición. Este valor, además, ayuda a la formación de la personalidad. 

La cultura del esfuerzo no nace con el deportista; se entrena e inculca desde las edades más tempranas y, por este motivo, es importante que educadores y entrenadores, que desarrollan su trabajo con jóvenes deportistas, transmitan la necesidad de esforzarse para conseguir los objetivos deportivos y de cualquier otro tipo en la vida a través del esfuerzo y de las capacidades que van asociadas al mismo.

Así pues, el deporte del triatlón es uno de los deportes que, practicados a temprana edad, revierten de manera directa en la cultura del esfuerzo. La experiencia nos demuestra que la exigencia de este deporte actúa de forma selectiva y aquellos que abandonan su práctica terminan abocados a la cultura del mínimo esfuerzo, la cual requiere un mínimo gasto de energía para alcanzar un objetivo, priorizando la comodidad y la satisfacción inmediata sobre el trabajo constante. 

Por todo lo expuesto, es necesario que el deporte siga siendo un medio para alcanzar fines y objetivos personales y sociales y que estos se puedan conseguir desde el trabajo y orientación de educadores, entrenadores, entorno familiar, en definitiva, de todos los agentes que participan activamente en el desarrollo integral de nuestros jóvenes deportistas. 

Si se realizaeste proceso, el deporte será uno de los mejores recursos, no solo en la práctica de la actividad física, sino como agente educador que ayudará a una mejor integración en la sociedad moderna actual y, por ende, a vencer obstáculos y afrontar retos que los seres humanos se encuentran en el día a día.



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